“No la golpeo tanto como otros hombres”, “solo le di un empujoncito”,
“es por su bien”.
Estas frases suenan a excusas, y lo son. Son también señales de un mecanismo psicológico que permite a una persona seguir maltratando sin sentir tanta culpa.
Pensamientos que apagan la culpa
Todas las personas tenemos un “freno” moral. Sabemos que dañar está mal. Pero algunos agresores aprenden a darle la vuelta a sus propias normas internas para seguir actuando con violencia. Albert Bandura, psicólogo social, llamó a esto “desconexión moral”.
Conoce estos ocho atajos cognitivos de la persona agresora
- “Es por su bien… me lo vas a agradecer algún día” (Justificación moral): Presentar los gritos o el control como si fuera un acto de protección y/o cuidado.
- “Solo fue un empujoncito” (Lenguaje eufemístico): Suavizar el maltrato con palabras “amables”, el uso de diminutivos es recurrente, pero no exclusivo.
- “Peor sería… otro le hubiera mandado al hospital” (Comparación ventajosa): Minimizar la violencia comparándola con casos extremos.
- “Ella me provocó” “por tu culpa le pegué a ella” (Desplazamiento de la responsabilidad): Culpar a la víctima o a otros por la reacción violenta.
- “Todos lo hacemos” “ni que fuera el primero” (Difusión de la responsabilidad): Normalizar la agresión porque otros también lo hacen.
- “No es para tanto” (Distorsión de consecuencias): Quitar importancia al daño real causado.
- “No es una verdadera mujer” (Deshumanización): Describir a la pareja como menos digna de respeto.
- “Se lo buscó” (Atribución de culpa): Hacer responsable a la víctima del maltrato recibido.
** El desplazamiento de la responsabilidad y atribución de la culpa pueden parecer similares, no obstante, en el caso del primero este desplazamiento no va exclusivamente a la víctima como si pasa en el segundo caso.
Por qué importa identificar estos mecanismos
Nombrar estas distorsiones no es justificar la violencia. Es desenmascararla. Programas de reeducación para agresores y campañas de prevención trabajan en desmontar estos pensamientos para fomentar empatía y responsabilidad.
Una reflexión necesaria
La violencia en pareja no comienza con el primer golpe. Comienza mucho antes: con ideas, frases y justificaciones que normalizan el control y la agresión. Reconocerlas es un paso clave para construir relaciones más seguras y respetuosas.
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Recuerda que si eres víctima de violencia puedes ponerte en contacto con los servicios sociales y de protección en tu país. En Perú llama a la línea 100 o línea 113 opción 5 para recibir soporte y orientación, o acude al Centro de Emergencia Mujer (CEM) más cercano.
El primer paso para combatir la violencia es visibilizándola.